miércoles, 8 de febrero de 2017

La UE una cuestión nacional: El déficit y la deuda: el gran engaño


Fuente:El País
 Juan Balsera
Colectivo Prometeo
FCSM
    Al comienzo de la crisis económica, España tenía los siguientes datos: el 4,40% de déficit público y 39,40% de deuda pública, con una prima de riesgo menor a los 100 puntos básicos con respecto al bono alemán y un PIB de 1.116.207 miles de euros. Esta realidad debía de cambiar, no podíamos estar en el club de los ricos, ya que nuestro papel en las instituciones europeas consistía en ser los servidores de los poderosos. Entonces surgieron dos grandes acontecimientos: uno global sistémico, con la caída de Lehman Brothers, provocada por la exportación de productos tóxicos generados por esta entidad (impuesto made in USA) y que fueron distribuidos por el planeta. Otro de ámbito local: el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, diseñada años atrás por el señor Aznar, con sus políticas de liberalización de suelo, perfeccionadas por las cajas de ahorros Españolas; con dirigentes en su mayoría impuestos por PP y PSOE; ofertando irresistibles préstamos hipotecarios que fueron repartidos a gogó, y con facilidades al endeudamiento de la población.
     Una vez que nos encontramos ante estos dos acontecimientos, lo lógico hubiera sido que quienes los han provocado asumieran las consecuencias. Esto se llama responsabilizarse de sus decisiones o actos y las consecuencias de los mismos, filosofía capitalista. Pero eso hubiera significado que los capitalistas inversionistas hubieran ido a la ruina, tanto de la banca nacional como de la internacional
Los neoliberales se convierten en socialistas, aparentemente, y en vez de asumir la consecuencia lógica de estas decisiones y la más que probable caída de muchas de estas entidades, se optó por socializar las pérdidas, intervención del estado. El Estado español se hizo garante de todo el riesgo asumido por esas entidades financieras privadas y trasvasó ingente cantidad de dinero público a manos privadas. Una estafa en toda regla continuaba lo diseñado años atrás. Claro, tuvo su excepción, los ciudadanos privados de a pie, que habían solicitado el crédito de su vivienda, fueron castigados doblemente, les incrementaron los tipos de interés de forma brutal y esto provocó los deshaucios en cadena.

    La inyección directa de dinero público al sistema financiero, en este lustro, se estima en unos 111.000 millones de euros, a lo que debemos añadir el diferencial de la prima de riesgo estimado en una media próxima a los 400 puntos básicos. Hay que tener presente que el tipo de interés para las entidades financieras era el 1% mientras el estado pagaba el 5%, a esas mismas entidades, cuando necesitaba financiarse, provocando unos enormes costes por intereses y su correspondiente incremento de deuda pública. Para los bancos era un negocio redondo: el estado presta al 1 y el banco cobra al 5. En menos de diez años la deuda pasó de los 384 mil millones a un billón setenta y tres mil millones de euros.
     La modificación del artículo 135 de la Constitución, realizada por PP- PSOE para dar prioridad en el pago de la deuda a las entidades financieras, con respecto a las necesidades de las personas, es en sí misma un acto de traición a la patria y sobre todo a su ciudadanía, llevada a cabo por una clase dirigente al servicio del desfalco y de los poderosos,
    En el sistema financiero ha desaparecido más del 20% del empleo. A nivel de estado llegamos a tener cinco millones de parados, algo menos de cuatro en la actualidad. Las desigualdades en el empleo y en la renta se han ensanchado entre ricos y pobres. Las cajas de ahorros han sido desmanteladas y deslocalizadas y se han convertido en bancos, muchas absorbidas. Los cinco grupos financieros representaban el 40% del total, al comienzo de la crisis; han pasando en la actualidad al 60%.
    Al finalizar 2015, el déficit público era del 5,08% y la deuda pública subió al 99,80%. Lo relatado en los párrafos anteriores explica estos incrementos tan expectaculares. Llegamos a alcanzar en deuda el 11% y en prima de riesgo los 600 puntos básicos. Además, tenemos que tener en cuenta que llevamos más de un lustro recortando el gasto público de forma significativa y nunca antes conocida, sobre todo en partidas sociales e inversión.
La simple observación de los datos expuestos permite ver nítidamente que las políticas neoliberales diseñadas, por Aznar, Zapatero y Mariano Rajoy tienen un objetivo común: favorecer a las grandes empresas multinacionales, que han visto aumentado su poder y beneficio; así como perjudicar seriamente a la mayoría de trabajadores y clases medias de nuestro país, que se han empobrecido con la quimera de las Políticas de Convergencia, de la Unión Europea. Al comienzo del año 2000 cumplíamos todos los requisitos de convergencia. El engaño fue posible gracias a un pueblo desinformado, abducido y embaucado por unos representantes políticos sumisos y serviles a los poderosos. Esperemos que una vez conocida la realidad en la que estamos inmersos, ese caudal de votos se trasvase a dirigentes mas honestos y defensores de los intereses de la mayoría social.
* Colectivo Prometeo